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Asma: hay que tratarlo a tiempo
Actualmente existen opciones terapéuticas que brindan resultados satisfactorios, inclusive para el asma más difícil.
Habitualmente se considera normal que el paciente con asma viva con el inhalador en la mano, que se quede al costado a la hora de practicar un deporte o realizar una actividad física normal, y que se despierte durante la noche por la falta de aire. Sin embargo, esto es un error: con asma, una vida normal es posible, según afirmaron especialistas durante un encuentro organizado por la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) y la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR). Pero el mal manejo de la enfermedad puede llevar a una inflamación crónica, con pérdida irreversible de la función pulmonar y mayor cantidad de internaciones.
“El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas cuyos síntomas principales son sibilancias (silbidos en el pecho), falta de aire, sensación de opresión en el pecho y tos. A pesar de que no es curable, se puede tratar con eficacia”, dijo el doctor Guillermo Menga, presidente de AAMR.
Cuando el asma no se controla en forma adecuada, puede producirse una “remodelación de la vía aérea”, es decir, cambios estructurales en el epitelio bronquial que limitan el intercambio gaseoso. Algunos estudios demostraron que tanto en los niños como en los adultos, remodelación es igual a deterioro de la función pulmonar, y que a mayor inflamación de la vía aérea, mayor es la remodelación.
El doctor Hugo Ghiani, presidente de la AAAeIC, recalcó que “inclusive, existen alternativas terapéuticas eficaces para aquellos pacientes con Asma de Difícil Control (ADC), es decir, quienes no logran reducir los síntomas ni aún recibiendo las más altas dosis de las medicaciones tradicionales”. Tales opciones son recomendadas por las últimas guías de la Iniciativa Global para el Asma (GINA, siglas en inglés).
Pero la percepción del paciente sobre su propia condición no suele ser objetiva, ya que cree que es ‘normal’ fatigarse al subir unos pocos escalones, o agitarse al correr, y a menudo tienen una función pulmonar deteriorada cuando se les realiza una espirometría. “Alrededor del 50% de los pacientes no tiene un buen control de su condición, y un 90% espera presentar síntomas como consecuencia del asma”, afirmó el Menga, aconsejando que “por eso, es importante que quienes padecen esta enfermedad sepan que con una evaluación periódica y el tratamiento apropiado, es posible lograr un buen control en forma sostenida”.
Por su parte, la doctora Iris Medina, secretaria general de la AAAeIC aseveró: “Es importante la educación médica: que el profesional de atención primaria tenga una buena formación en asma, y que el equipo de salud se tome el tiempo necesario para explicarle al paciente cómo se debe tomar la medicación, controlar el uso de los dispositivos y corregir la técnica empleada, dado que es un factor que incide mucho en el resultado del tratamiento”.
Asma de difícil control
La guía GINA señala que cuando no se logra alcanzar los objetivos terapéuticos, debería adicionarse el tratamiento con corticoides orales y una nueva clase de drogas, las ‘anti-IgE’, a la que pertenece el omalizumab, una novedosa medicación que demostró disminuir en forma significativa las exacerbaciones y visitas a emergencia en pacientes con asma alérgica severa persistente.
Este tratamiento demostró ser eficaz en niños a partir de los 6 años de edad y adultos con asma moderada a severa que recibían corticoides inhalatorios, mejorando significativamente el registro de síntomas y por lo tanto la calidad de vida del paciente.
Según el estudio AIRLA, realizado en Argentina y otros países de Latinoamérica, sólo el 2,4% de los pacientes (2,3% de los adultos y 2,6% de los niños) tienen el asma bien controlada.
rionegro.com.ar
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