viernes, 26 de febrero de 2010
Hace cinco años atrás, la señora Zoraida Márquez empezó a vivir un calvario. Respirar, una acción tan natural que para muchos pasa inadvertida, se convirtió en una agonía cada vez que la docente jubilada, de 73 años de edad, sufría ataques de asma. Con el pasar de los días las crisis se hacían más frecuentes, lo que incrementaba su temor y angustia. En ese momento, su vida estuvo cercada por las paredes de su habitación.
“En una ocasión, mis hijos me invitaron a cenar en un restaurante, y debido a un fuerte ataque de asma, me tuvieron que sacar en ambulancia. En ese instante necesitaba nebulizarme. No tenía calidad de vida”, dijo la docente. Al recordar la época en que comenzó a sufrir crisis asmáticas, comentó: “fue cuando tenía 17. Sufrí algunas complicaciones después de haber tenido sarampión. En esos días, mis problemas de respiración eran eventuales, pero desde hace algunos años empeoré sustancialmente”.
“No podía tender una cama; cuando me doblaba para recoger algo me asfixiaba y al subir las escaleras debía detenerme en cada escalón para descansar. Mi familia estaba muy preocupada. Fueron momentos difíciles”, recuerda Márquez, quien también explicó que su cuadro asmático se hacía más complicado por su alergia al polvo. Debido a la frecuencia de las crisis asmáticas, Zoraida Márquez perdió parte de su capacidad respiratoria. Tal situación obligó a la docente a recurrir a diversos médicos, quienes trataron su caso sin éxito; “mejoraba unos pocos días, pero siempre recaía”, indicó. Fue hace dos años, cuando su médico tratante le habló de modificar su terapia.
El asma es un trastorno inflamatorio crónico de las vías respiratorias, que se acompaña de obstrucción variable del flujo de aire. En algunos casos, la enfermedad puede tornarse severa, inestable y resistente a ciertas drogas, lo que dificulta su control “Cuando el doctor me habló del medicamento omalizumab, realicé todas las gestiones pertinentes para adquirirlo a través del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales”, explicó Márquez.
La paciente agregó que al iniciar el tratamiento mensual con omalizumab, notó un progreso sustancial en su estado de salud; “a partir de la tercera inyección comencé a mejorar y a recuperar mi vida”, dijo.
Actualmente los ataques asmáticos de Márquez han mermado sustancialmente, gracias a que ha sido muy constante en su tratamiento. “La magnitud de las crisis es mucho menor. Ahora estoy más tranquila, segura, menos angustiada y ya no tengo limitaciones. Mi vida es normal nuevamente, por ello recomiendo a los asmáticos cumplir su terapia regularmente, siempre de la mano del especialista para que no vivan el calvario que yo padecí”, afirmó la docente.
Prevención
Los síntomas de asma se pueden reducir sustancialmente evitando los desencadenantes e irritantes conocidos de las vías respiratorias.
La ropa de cama se puede cubrir con fundas “a prueba de alergias” para reducir la exposición a los ácaros del polvo. Quitar los tapetes de las alcobas y aspirar regularmente también ayuda. Los detergentes y materiales de limpieza en el hogar deben ser sin fragancia.
Mantener los niveles de humedad bajos y arreglar los escapes puede reducir la proliferación de organismos como el moho. Mantenga la casa limpia y conserve los alimentos en recipientes y fuera de los dormitorios. Esto ayuda a reducir la posibilidad de cucarachas, las cuales pueden desencadenar ataques de asma en algunas personas.
Si una persona es alérgica a un animal que no se puede sacar de la casa, éste debe mantenerse fuera de la alcoba del paciente. En las salidas de la calefacción, se puede colocar un material de filtro para atrapar la caspa animal.
Igualmente, eliminar el humo del tabaco es una medida importante que una familia puede tomar para ayudar a un hijo con el asma. Fumar por fuera de la casa no es suficiente. Los miembros de la familia y visitantes que fuman afuera transportan residuos del humo del tabaco hacia adentro en sus ropas y cabello, lo cual puede desencadenar síntomas de asma.
Las personas con asma también deben evitar la contaminación atmosférica, los polvos industriales y otros vapores irritantes tanto como sea posible.
Tips
-Existen factores de riesgo que agravan el asma y dificultan su control. Por ejemplo, el paciente expuesto de forma permanente a un alérgeno al cual es sensible, como mascotas domésticas o alérgenos ocupacionales.
- Factores exacerbantes del asma de difícil control:
• Rinosinusitis
• Pólipos nasales
• Reflujo gastroesofágico
• Apnea obstructiva durante el sueño
• Obesidad
• Menstruación
• Enfermedades psiquiátricas y ambiente psico social del paciente
• Tabaquismo
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